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EL GATO Y LA BECADA
 Lo que voy a contar me ocurrió esta temporada, 2002-2003,
en el Coto de Grado en le cual cazo, resulta que el jueves día 16 de enero después de la
invernada u ola de frío, en Asturias vuelven a abrir y nos fuimos otro amigo y yo a la caza
de Arceas.  
 En una riega la perra Kora se pone de muestra a una y a la
salida de la becada, la abato, seguimos bajando la riega y al poco tiempo, nos encontramos con
un gato que parecía ser de unos caseríos cercanos, la Kora como perro que es, se lía a correr
detrás del felino y este, desesperedo, delante de ella haciéndole quiebros que mas parecía
liebre que gato.
 Yo estaba cabreado, porque ya me veía compuesto y sin perro hasta que el gato desapareciera o
la perra se cansase, pero lo curioso es que al poco de iniciar la perra la carrera, riega
adelante y detrás del gato, vi que se frenaba en seco como si encontrase cristales en su
camino y que el gato aparece a mi lado de la riega a unos 25 metros, pensé que algo le había
ocurrido a la perra ya que con el gato no iba la cosa. Al momento siento el collar electrónico
sonar, echo a correr y cual no fue mi sorpresa que otra queridísima dama se había interpuesto en
la carrera de la perra tras el gato y ésta como mejor becadera que perra dejó gato por becada,
con lo cual debo decir que gracias al gato cacé a la Arcea
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